Parecía que a mis 33 años ya había cumplido mis metas… ya me había graduado con honores, ya tenía un posgrado en una prestigiosa universidad, y ya era gerente en una empresa trasnacional. Mi buen trabajo estable me permitía una vida bastante cómoda y viajar de vacaciones cada vez que mis pocos días libres me lo permitían. 

Se suponía que debía estar feliz, pues ya había conseguido cumplir mis metas, por las que tanto trabajé, por las que tanto me esforcé. Estaba contenta, me gustaba mi trabajo, lo disfrutaba, pero algo no terminaba de encajar, me sentía satisfecha pero no plenamente feliz, y pensaba que así iba a transcurrir mi vida por el resto de mi vida laboral, finalmente para eso me había esforzado tanto en la universidad, pensaba… El cambio llego a mis manos en forma de una oportunidad para iniciar mi formación como Coach personal y organizacional. 

¡Esta formación que inicie para ser una mejor gerente me dio la sorpresa de la vida! Resultó ser un maravilloso proceso de autodescubrimiento que me abriría las puertas a Ser la mejor versión de mi misma y Ser más feliz que nunca. Durante este proceso me di cuenta que había vivido de las historias que me había contado, en los prejuicios de cómo debía ser una vida feliz, y comencé a deshacerme de ellos, de los prejuicios que me decían en qué debía trabajar, cómo me debía vestir, cómo me debía comportar, qué debía pensar, qué religión seguir, qué pasatiempos tener, y la lista de prejuicios sigue, interminable. Resultó que los que yo creía mis sueños hasta entonces, no lo eran, tan solo eran mis ideas aprendidas de cómo debían ser mis sueños. Durante este proceso también, también surgía la oportunidad de ayudar a otras personas a encontrar su centro y ser completamente felices ¡Había encontrado un tesoro! 

Y luego vino la crisis. Descubrí que lo que había pensado hacer toda la vida no era en realidad lo que quería, no era la persona que creía que era, pero entonces… sabía lo que no quería, pero… ¿cómo descubrir lo que si quiero, lo que me hace sentir feliz y plena? Surgió en mi la idea de renunciar a mi vida actual, solo que al mismo tiempo surgió la gran interrogante de cómo lograr la vida de mis sueños, cómo lograrla si ni siquiera la podía visualizar con claridad. 

Parecía perdida en un océano de dudas, y en esos momentos fue una gran fortuna tener a  mis coaches quienes me ayudaron a encontrar el camino de vuelta a casa. Este camino  implicó aprender a amarme como soy, comprender que puedo ser feliz ahora mismo con lo que tengo, hacerme consciente que mis padres y todos mis ancestros hicieron lo mejor que pudieron y solo puedo amarlos y honrarlos después de haberlos perdonado, comprender que mi existencia está conectada a la madre Tierra y a todos los seres, y finalmente, Ser consciente de que soy la única responsable de mi felicidad que consiste en dar amor a manos llenas. Descubrí que el amor al compartirse se expande y vuelve a mí. 

Resultó que el proceso de coaching que me ayudo a desprogramar mis mapas mentales fue el mismo que me ayudaría a conectar con mi Ser. Ese ser capaz de alcanzar el estado de felicidad en el que puedo vivir en equilibrio amoroso en todos los aspectos de mi vida, conocer mi más alto propósito y emprenderlo, aceptarme, amarme y vivir presente en el aquí y ahora. 

Conseguí mi certificado como Coach personal y organizacional y fue así como llego el boleto para dedicarme a lo que realmente me apasiona, para lo que tengo talento y a través de lo cual puedo causar impacto positivo en el mundo. Finalmente, pude visualizar la vida de mis sueños. 

Hoy soy coach de mujeres comprometidas a tomar acción para amarse y emprender el camino hacia su felicidad plena, vivir en conexión con su Ser y ver la magia del universo.