El plan infinito, una gran obra, como tantas otras de Isabel Allende. Me atrapó en su relato y te cuento como lo viví. ¿Me acompañas? 

Como otras veces, me resultó enriquecedor leer a tan grande autora, cada una de sus historias me parece una invitación a reflexionar, en este caso, sobre lo que Charles Reeves, el personaje creador del término, nombra El plan infinito, si lo llegas a conocer en la lectura del libro te deleitarás con sus aventuras mientras recorre pueblos difundiéndolo, y esto es solo el inicio de la historia. Con la lectura, se desencadena en mí una serie de ideas sobre las que te invito a platicar. ¿Me sigues?

En primer lugar me pregunto, ¿Tenemos ya un destino definido al nacer? ¿Está escrito en las estrellas lo que cada persona vivirá? ¿Se puede cambiar y vivir algo distinto? ¿Qué piensas?

Buscando entre mis creencias, juicios, pensamientos y corazonadas concluyo que somos parte de un plan mucho más grande que nosotros mismos, el plan del universo, me hace sentido creer que dentro de este plan universal cada persona nace con un plan propio, personal e intransferible. Yo llamaría a ese plan propio, tu más alto propósito, que podrás descubrir y vivir siendo la mejor versión de ti. Pienso que una vez que lo encuentres serás tan feliz como eres capaz de imaginar, porque estarás dando al mundo toda la luz que hay en tu centro y que se expande a todos los que te rodean y además, conforme la entregas esta aumenta, es inagotable. 

La búsqueda de tu propósito puede llevar la vida entera pero estoy segura que vale la pena porque una vez que lo encuentres y lo vivas, una sensación de plenitud y felicidad se percibirá en tu existencia. 

¿Por qué es difícil encontrar tu propósito? Porque este se pierde fácilmente entre prejuicios que son fácilmente incrustados en la mente desde la infancia. Cuando niños sabemos que nos gusta, que nos hace felices, que queremos hacer, que queremos entregar al mundo, y conforme crecemos se nos va olvidando, vamos sucumbiendo a los pensamientos dirigidos por el ego, y al sucumbir, el ego aumenta hasta alcanzar dimensiones gigantes. Así es como nace y se instala la creencia de que teniendo dinero, posición social y pertenencias materiales llegará la felicidad. 

La vida de Gregory Reeves, el protagonista del libro, resulta ser un claro ejemplo de que llegando a poseer lo que dicta el ego no se encuentra la felicidad, ni la plenitud. En esta escenario se puede vivir, sin embargo; se siente que algo falta, algo no encaja, como el mismo personaje lo describe en el relato de la historia. 

¿Cómo entonces encontrar la felicidad? ¿Cómo vivir mi más alto propósito? ¿Cómo ser mi mejor versión? ¡La respuesta está dentro de ti! Si escuchas lo que tu corazón anhela podrás saberlo. El corazón habla a través de la intuición, habla el lenguaje de la energía y la vibración, y es más fácil escucharlo cuando vibras alto. Haz una pausa, no te concentres en los pensamientos, déjalos llegar, pasar e irse, respira profundo, cierra los ojos, visualiza la luz que emana de tu interior, poco a poco la voz de tu corazón llegará, empezará hablándote bajito, será casi imperceptible, y si la escuchas con frecuencia cada vez será más claro el mensaje ¿La has escuchado? Cuéntame, conectemos.  

 

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