Te quiero mostrar lo que yo llamo “el atardecer más lindo”, ocurrió hace unos meses en Holbox, una hermosa isla en el caribe mexicano ¿La conoces? Si no, ponla en tu lista de próximos viajes, no te arrepentirás. 

Había llegado hacía unas horas, solo estaría 2 días así que quería disfrutar al máximo mi tiempo ahí, además hacía mucho tiempo que quería ir y por fin lo lograba. Deje mi equipaje y salí a echar un vistazo, a pocos pasos llegue a la playa y quede impresionada desde el primer instante, el agua del mar estaba en calma, nada la perturbaba, había olas pequeñas que iban y venían, su movimiento parecía estar sincronizado con la paz y alegría que se respiraba. 

Empecé a caminar por la playa y de pronto me quedé pasmada admirando esta bella postal:

 

atardecer más lindo

“¡Qué maravilla que momentos tan bellos existan! Quisiera quedarme a observarlo para siempre”, pensé. Sentí que algo dentro de mí cambio en ese momento, fue como si de pronto me diera cuenta que quedarme en ese lugar era perfectamente posible, que podía ser parte de mi realidad, y es que mi realidad es algo que puedo soñar y puedo construir.  

Hasta antes de ver ese atardecer, mi pensamiento era que me quedaría a vivir en el lugar donde nací, donde crecí y donde está mi hogar. Sin embargo, esa tarde en Holbox, me di cuenta que mi hogar puede estar en un lugar muy lejano al lugar que me vio crecer y que incluso, no tiene que ser un lugar fijo, puede ser cualquier lugar donde mi corazón este alegre y se sienta tranquilo y amado. Cuéntame, ¿Donde quieres vivir? 

En ese momento hice un decreto, “Quiero vivir en un lugar tan bello como este”, y tal vez no sea sólo un lugar, sino varios a través de mi vida. Una vocecita dentro de mí, la voz de mi corazón que me habla a través de la intuición, me dijo que ocurrirá.

Es maravilloso cuando se hace un decreto manifestando un deseo genuino del corazón. El universo te mostrará las oportunidades para conseguirlo. Y si tomas esas oportunidades, si tus acciones se alinean con los deseos de tu corazón estos te serán otorgados. Y en caso de que no los recibas es porque recibirás algo mejor.

Y no es que ese sueño surgiera en ese momento, nuestros sueños existen y nuestro corazón los resguarda, pero para conocerlos de manera consciente es necesario escuchar al corazón. Estar en ese lugar, en ese momento, me permitió conectar con los deseos de mi corazón y escucharlo. ¿Conoces los deseos de tu corazón? ¿Te permites escucharlos? ¿Tus acciones están alineadas para conseguirlos? Cuéntame, me encantaría acompañarte a hacerlos realidad. 

 

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