Al entrar a Facebook, pasar por Instagram, escuchar el radio, ver un programa de televisión o simplemente andar por la ciudad recibo una cantidad insospechada de anuncios, publicidad por todos lados, invitación a comprar lo más nuevo, lo más novedoso, lo que está de moda, en fin, por todos lados venden la historia de que si tengo más pertenencias materiales seré más feliz. ¿Te has sentido bombardeada de anuncios? ¿Cómo lo manejas? 

Y nada más alejado de la realidad que la historia que los anuncios cuentan. No, no es cierto que teniendo el celular más caro y el último modelo de coche la vida será más feliz. Es fácil, por este bombardeo de anuncios, llegar a creer que necesitas cosas, que necesitas gastar en artículos de última tendencia, pero la verdad es que no, solo es lo que los anuncios buscan que creamos para que nos lancemos de forma desmedida a consumir. 

Un coche por si solo no hace feliz, puede servir como medio, el problema es confundirlo con un fin en si mismo. Por ejemplo, te cuento que me produce alegría utilizarlo para disfrutar un viaje con mi tribu, manejar a donde el destino nos lleve y parar en el primer lugar bonito a la vista. Eso si es felicidad porque es disfrutar tiempo de calidad con seres amados. ¿Necesitas un coche de última generación y cambiarlo cada año? No, la verdad es que no. ¿Necesitas un coche? No estoy segura, pero cuéntame ¿Qué respondes? 

¿De donde viene la historia? Del mundo del consumismo que invita, constante e insistentemente, a formar parte, a comprar toda clase de artículos innecesarios y cambiarlos cada 5 minutos porque ya pasaron de moda. Este mundo cuenta la historia de que te sentirás bien si compras y si consumes en forma desmedida. No niego que haya sensación de bienestar al hacer una compra, pero… ¿cuánto dura esta sensación? un instante ya que, no es genuina, va al ego, no al corazón.

También cuentan la historia de que, al ser mujer, necesitas una cantidad desmedida de zapatos, no importa si no alcanzas a usarlos todos en un año, mejor tener el par de ideal de la temporada. Lo mismo con los bolsos de mano, la ropa, accesorios y cosméticos. Y así, se puede vivir envuelta en esa historia que invita a la carrera de tener, ¿Estas en la carrera? ¿Quieres tener todos los accesorios de moda?. 

Si te detienes y escuchas tu corazón, te dirá que la felicidad no se compra, que las cosas materiales son solo un medio, no el fin. ¿Puedes evitar consumir? No completamente, pero si  puedes consumir de forma consciente. Adquirir un artículo lindo cuando es necesario (no cuando el comercial cuenta que lo necesitas) y cuando servirá como medio para tener bienestar.

Te cuento que me sucedió algo curioso, desde que me di cuenta que no quería tener cosas innecesarias, dejó de parecerme atractiva la idea de ir al centro comercial, ¿por qué mejor no vamos a caminar al parque? ¿Y si mejor cenamos en un lugar lindo para conversar sobre el origen del universo o lo lindo que se ve la luna hoy? Quiero Tener experiencias, en lugar de objetos. 

Me di cuenta que en lugar de gastar dinero quiero gastar tiempo y transformarlo en vivencias, en un viaje, en un paseo, en recorrer el mundo, en comer saludablemente, en pasar tiempo de calidad con mi tribu. ¿En que quieres gastar el día de hoy? 

Así me di cuenta que el fin de mi vida no es trabajar, trabajar y trabajar solo para ganar dinero para luego gastar en cosas que no necesito. Quiero VIVIR Haciendo aquello que me haga sentir completamente feliz y plena. ¿Cuál es el fin de tu vida? ¿Cuál es el medio para llegar ahí?.

¿Qué quieres tener? Cuéntame en los comentarios y tengamos conexión de corazón a corazón, no hacia objetos. 

 

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